La historia
Mi nombre es Antonio, nací en Zamora, y soy de profesión soñador. Mis amigos, que son muchos, dicen que estoy “algo loco”, pero claro un soñador tiene que ser así.
Desde pequeño, mi abuelo y mi padre me inculcaron la famosa “cultura del vino”… hablando en plata, desde bien pequeño estuve entre viñas, mostos, y bodegas, y desde muy joven bebí y aprecié el buen vino.
Si en la vida hay algo esencial, es saber elegir, no siempre lo hice bien, pero sin duda el día que deje todo para dedicarme a recuperar variedades autóctonas en “nuestro pago” fue un gran día.
Han pasado los años, no me he hecho rico, pero mi familia y yo hemos elaborado un vino del cual estoy seguro que mi padre y mi abuelo estarían orgullosos.
Creo en el respeto con letras mayúsculas, difícilmente respetaremos a otros seres humanos si no somos capaces de respetar a la “Madre Naturaleza” tratándola como se merece, no contaminándola, amándola y viviendo en armonía con sus ciclos y su “tempo”… ella no tiene prisas porque va a estar ahí siempre. Permítame pedirle algo, por favor, si tiene oportunidad pruebe nuestro vino, sin duda es especial, tiene la característica de regalar FELICIDAD.
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No es fácil captar verdaderos mensajes de vida en un mundo en el que el deseo impaciente de la satisfacción inmediata, o tal vez simplemente la apatía por la falta de expectativa de encontrar algo diferente, hacen que no nos atrevamos a pasear por la estrecha linde que separa lo posible y lo imposible, y nos conduce a lo único.
Nuestra filosofía vital como bodega es buscar incansablemente la belleza de lo diferente, por eso a pesar de que hoy casi todo se fabrica en serie, nosotros apostamos por la dificultad verdadera, seguimos un proceso de elaboración en el que hemos creído necesario maridar el legado de sabiduría forjada en el pasado con los métodos tecnológicos del presente.
En familia, con ilusión y fieles a los principios que nos vieron nacer… Solo así logramos que una botella de NUESTROS VINOS se convierta en un verdadero mensaje que acaricia los sentidos y los despierta a la vida.
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El sentido que impregna toda nuestra metodología se rige por tratar de que los procesos sean lo más naturales posibles. Dejar que la naturaleza se exprese canalizado lo mejor de ella.
“nuestros vinos son lo que son a pesar de lo que le hacemos”.
Para nosotros el fruto es la base de todo buen vino, y esa es nuestra labor de todo el año lograr nuestro fruto ideal. Lógicamente la naturaleza manda y cada año es diferente, no obstante podemos actuar con la sabiduría necesaria para lograr que el fruto llegue a su máxima expresión.
Algunos de nuestros “Principios Vitales”:
La calidad siempre está reñida con la cantidad
- Realizamos podas cortas dejando menos yemas por pulgar de lo acostumbrado.
- Sometemos a la viña a un fuerte estrés hídrico, y el abonado es natural utilizado tan solo los propios sarmientos de poda triturados junto con la hierba del invierno.
- Efectuamos pases de vendimia en verde desechando los racimos menos apropiados y dejando únicamente unos pocos excelentes.
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El mimo con el que se trata el viñedo es directamente proporcional al premio que de este se recibe
- En vendimia seleccionamos nuevamente los racimos, recolectando únicamente los que entendemos dignificaran suficientemente nuestro caldo.
- Vendimiamos de madrugada, a mano, y cuando nos manda la luna. Prácticamente en familia, y con guantes para no restar ningún aporte de levaduras.
- Las cajas de vendimia son de 14kg. Para que la uva llegue a bodega en perfectas condiciones.
- Encerramos los racimos aún con el frío de la noche, tenemos muchas razones para decantarnos por las maceraciones largas y a baja temperatura.
La limpieza, el orden y la pulcritud son buenos aliados en el arte de hacer un buen vino
- Los procesos aunque naturales no deben quedar al azar. Nos gusta seguir un método ordenado que responda en todo momento a nuestra filosofía de bodega.
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